Tratamiento del estreñimiento crónico en situaciones especiales

embarazada1
10/07/2012

Infancia


Las formas más frecuentes de estreñimiento funcional en la infancia son el estreñimiento crónico simple (ECS) y el estreñimiento crónico asociado a retención fecal con ensuciamiento y/o encopresis. En la tabla 4 se pueden ver las definiciones.

El ECS se trata añadiendo verduras, frutas y/o suplementos comerciales ricos en fibra e insistiendo en una ingesta adecuada de líquidos (1-1,5 l/día).

El ensuciamiento, junto con los síntomas secundarios a la retención, produce cambios en el comportamiento del niño y actitudes negativas de los padres hacia él.

Mujer embarazada


Aunque hay muy pocos datos sobre la eficacia y la seguridad de los laxantes en el embarazo, se considera que los laxantes que incrementan el volumen, los osmóticos y el bisacodilo son de riesgo bajo y, por tanto, de primera línea de tratamiento, y las antraquinonas pueden utilizarse con seguridad.
Están restringidos o contraindicados los laxantes que contienen aceite de ricino, porque pueden estimular las contracciones uterinas tempranas; los aceites minerales orales (parafina) de forma continuada, ya que podrían disminuir la absorción de vitaminas liposolubles y predisponer a hemorragias neonatales por hipoprotrombinemia, y tampoco son convenientes los laxantes salinos (sales de magnesio y fosfosoda), que pueden incrementar la retención salina materna.

Anciano


En el anciano, hay varios factores que potencian el estreñimiento: alteraciones dietéticas (disminución de la ingesta de fibra), mentales (confusión, depresión), físicas (menor movilidad), enfermedades sistémicas (neuromusculares, neoplásicas) y/o mayor consumo de fármacos. Por otra parte, el estreñimiento del anciano puede asociarse a complicaciones derivadas del impacto fecal, como obstrucción intestinal, úlceras rectales estercoráceas, retención urinaria e incontinencia fecal.

El tratamiento debe centrarse a evitar en todo momento el impacto fecal. En la mayoría de los casos, debemos recurrir a laxantes osmóticos o a fármacos estimulantes, cuya acción es efectiva y rápida. Cuando se produzca impacto fecal, debemos utilizar enemas salinos o de agua con aceite mineral (2 o 3 al día) hasta que el colon esté totalmente limpio. A veces es necesario el desimpacto fecal.

Publicado en Med Clin (Barc). 2008;130(6):228-36

Silvia Gómez Senent, Pilar Castillo Grau y José María Segura Cabral.

Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario La Paz. Madrid. España.

 

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