El consumo de fibra y sus efectos positivos

verduras3
10/07/2012
La ingesta de fibra dietética está bajando en los países occidentales a pesar de la influencia positiva que ejerce sobre la salud. En España el consumo medio en varones es de 18,5 g/ día y en mujeres de 15,5 g/día, según el estudio EnKid[1].

Hay por tanto una ingesta deficitaria que oscila entre 5 y 10 g/día en nuestro país, teniendo en cuenta que los valores recomendados por diversas organizaciones oscilan entre los 20 y los 35 g/día. Si se tiene en cuenta la densidad de fibra en la dieta, lo aconsejado son 14 g/1000 kcal.

En los últimos años se ha venido observando un descenso lento y progresivo de la ingesta total de fibra en los hogares españoles, pasando de 16,39 g/día en 2004 a 16,04 g/día en 2009. La tendencia es disminuir su consumo en 0,03 g/día.

En cuanto al consumo medio por calorías, se pasó de 7,26 g/1000 kcal en 2004 a 7,55 g/1000 kcal en 2009. Muy por debajo de los valores que se recomiendan.

Se calcula que el 43% de la fibra consumida por los españoles procede de los cereales, un 33% de las verduras y hortalizas, un 19% de las frutas frescas, un 4% de las legumbres y un 1 % de los frutos secos.

Por comunidades autónomas, la mayoría tiende a reducir el consumo de fibra, aunque en algunas como Canarias, Cantabria, Castilla y León, La Rioja y Murcia ha aumentado. En general, el consumo es más alto en las comunidades del norte que en las del sur, el este y Baleares.

En EEUU el consumo medio de fibra es más bajo, estando entre 11 y 15 g/día. Pero el 90% de la población no alcanza los 20 g/día[2].

En un reciente estudio publicado por Kellogg’s[3] se recopilan los efectos de la fibra sobre la salud probados a través de estudios epidemiológicos anteriores. Este complejo de origen vegetal protege frente a numerosas enfermedades crónicas como el estreñimiento, el cáncer de colon, enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la diabetes, entre otros. Además unos altos niveles en fibra dietética se asocian con menores tasas de prevalencia de cardiopatía isquémica, ictus y enfermedad vascular periférica. Por otro lado, también reduce la presión arterial y los niveles de colesterol sérico.


[1] Serra Majem L, Aranceta Bartrina J. Nutrición Infantil y Juvenil. Estudio EnKid. Vol 5. Barcelona, Masson, 2004. pp. 1-240.

[2] Jones JM. Consumption of dietary !ber 1992-2000. En: Handbook of Dietary !ber in Human Nutrition. 3rd edition. Spiller GA. CRC Press. New York. 2001. p. 553-566.